-La cita promete...-Se decía a si mismo Juan Sinamor saliendo de casa vestido elegantemente con traje negro y camisa blanca. Calzaba unos zapatos de charol nuevos. Siempre estrenaba un par en cada nueva cita... Y llevaba demasiados para su gusto.
Juan no perdía la esperanza de encontrarla, por eso acudía a la enésima cita con otra desconocida que respondió a su anuncio del diario. El creía haberlo dejado claro... Buscaba una mujer a la que amar...
Todas las chicas que había conocido hasta ahora eran alérgicas a las palabras compromiso, compartir un futuro, envejecer juntos... Eran frases caducas, vacías de sentido... Respondían que no... No querían atarse a otro hombre... Sólo deseaban vivir una noche de pasión desenfrenada... Y desaparecer sin dejar rastro al salir en sol...
Juan Sinamor no las comprendía, era de otra época más romántica, cuando el amor consistía suspirar en silencio por llamar su atención y esperar que sus miradas se cruzasen... Qué hablase el corazón palpitando por estar con el ser amado...
Pero ahora todos se conformaban con el efímero y frío roce de los cuerpos de dos desconocidos bajo las sábanas... Nadie quería arriesgarse a dejarse romper otra vez el corazón...
-Hola, Inés...-Saludó Juan, con una sonrisa en los labios, a la chica que le esperaba delante del cine. La reconoció gracias a la rosa que llevaba en la solapa de la chaqueta.
-Hola, Juan...-Respondió ella con una sonrisa tímida.-Bonito día para pasear...-Ella miraba con curiosidad al extraño que tenía delante. Quizás fuera él... Ella también navegaba perdida por el mundo buscando el amor.
-Si que lo es...-Admitió él con la esperanza que no acabase como los otros días...
FIN