Gloria Dosvientos caminaba con su abogado preocupada por la reaparición inesperada de su marido ficticio, un tal Osvaldo Sánchez, al que sólo vio una vez en el juzgado cuando contrajeron matrimonio. Gloria se casó con él a cambio de una generosa compensación que necesitaba desesperadamente para finalizar su carrera de diseñadora de ropa. A Osvaldo le concederían la nacionalidad que le permitiría trabajar legalmente en el país. Ambos se beneficiaban del acuerdo y no hacían daño a nadie. Al menos eso creía ella...
Gloria se olvidó de su marido de papel. Era responsabilidad de su abogado de confianza librarle de su matrimonio de ficción. Osvaldo prometió firmar el divorcio al transcurrir un año, pero desapareció sin cumplir su parte del trato porque saltaba de trabajo en trabajo, de ciudad en ciudad, sin preocuparse por el futuro. Su vida apenas había cambiado, la única diferencia era que ya no se escondía de la Policía de Inmigración como antes, pero seguía trabajando en empleos eventuales.
Vivió nueve años de duro trabajo, luchando día a día por hacerse un nombre en el cruel mundo de la moda. Gloria pasó de ser una joven y prometedora promesa a triunfar como diseñadora de ropa en la firma de prestigio “Le Terrible Enfant”. Se enamoró perdidamente de Cris Minos, un apuesto modelo que desfilaba con su ropa y sin ella en la intimidad de su dormitorio. Vivía en la cresta de la ola disfrutando de las mieles del éxito.
Su enamorado amante, Cris Minos, de ascendencia griega le propuso matrimonio y ella acepto encantada. Ya se veía en las portadas de las revistas del corazón explicando lo maravillosamente feliz que se sentía... A cambio tendría más fama y dinero. Nada podría romper su sueño...
Sólo había un pequeño problema sin importancia... Su abogado le recordó que seguía casada con el ignorado Osvaldo Sánchez porque no firmó el divorcio. Gloria no podía creer lo que oía. Un desgraciado inmigrante le impedía unirse a su amado Cris Minos...
Su abogado le dijo que no debía preocuparse porque había localizado a su marido. Aseguraba haberle convencido para firmar el divorcio a cambio de una compensación... Entraron ambos en el despacho del abogado de su marido donde les esperaba Osvaldo Sánchez.
Gloria apenas miró al extraño que era su marido. Deseaba acabar rápido con la comedia.
-No es posible...-Exclamó Gloria sorprendida al leer las condiciones del divorcio. Osvaldo le reclamaba la mitad de la fortuna que había amasado en sus diez años de matrimonio...
FIN