H I S T O R I A S......C U R I O S A S

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La fina línea

La fina línea entre el sueño y la realidad es tan tenue que cruzarla sin darse cuenta es más habitual de lo que parece... ¿O crees que ahora estás despierto?. ¿O es un sueño tan real que te hace creer que es tu realidad?. Saber si estamos despiertos o dormidos depende de nosotros... Si lo que vivimos es tan increíble que parece un sueño o lo que soñamos es tan creíble... ¿Cuál es la diferencia?. Yo no lo sé... ¿Cuando tengo los ojos abiertos o cerrados?. No lo sé... ¿Cuando estoy vivo o muerto?. No lo sé...

¿Lo sabes tú?...

FIN

9.4.12 15:53


De la vieja escuela

 

Pollito mojado le llamaban por su apariencia débil y frágil... Si alguien se lo recordaba lo miraba con aire de desafio... Nadie se atrevía a decirselo a la cara... Era una cuestión de honor. Si le perdieran el respeto en clase, ¿quién le respetaría en la calle?.
Ser profesor de lenguas muertas no era fácil, el latín no estaba de moda entre los jóvenes, pero él no se daba por vencido.
Aunque sólo un alumno se interesase de verdad por su materia, y no sólo por aprobar el curso, ya se daba por satisfecho... Pero lo tenía muy difícil en un mundo moderno donde se "comían" las letras al escribir mensajes en el móvil.
Era una lucha inútil, perdida de antemano para Don Facundo, maestro de la vieja escuela.


FIN

8.4.12 22:47


Como la vida misma

Adrián miró su cartera con resignación... Podría decirse que la diosa Fortuna le obsequió con un montón de billetes, pero no era así... A parte de un fajo de papeles sin valor, lo único que contenía eran fotos de un pasado feliz... Fotos de unos hijos a los que no veía desde hacía muchos años... Nadie podría adivinar que aquel hombre apuesto y elegante era el mismo que ahora sostenía la cartera.
Su aspecto desaliñado y barba canosa le envejecían aunque sus ojos fueran los mismos ya no miraban la vida con la ilusión de entonces.
Si pudiese retroceder en el tiempo al fatídico momento que todo cambió... Si pudiese... Le diría a ella que aun la amaba... Que podían volver a empezar... Sin mentiras, sin celos, sin...
Pero, como la vida misma, no hay marcha atrás...


FIN

7.4.12 23:00


Ladrón de sueños

La noche oscura, como la boca de un lobo, cayó sobre el pueblo de Romanico. Las farolas iluminaban débilmente las calles desiertas. Gregorio caminaba, con las manos dentro de los bolsillos del chaquetón, pensando en sus asuntos sin prestar atención en los escaparates de los comercios cerrados. El mundo le parecía tan oscuro y tenebroso como sus pensamientos. Nada le salía bien. La suerte le daba la espalda desde que nació por cesárea llevándose por delante a su madre. Fue una desgracia para todos. Su padre no soportó perder a la mujer que amaba y dio en adopción al bebe a un orfanato.

Su infancia transcurrió sin amor ni cariño en el orfanato de las monjas. Era una oveja descarriada más del rebaño del señor que doblegaron a fuerza de castigos y sopa caliente. Allí le enseñaron lo dura que sería su vida si se desviaba del camino recto.

Caminaba deprisa renegando de su mala suerte. Hacía un frío intenso. No era una noche para pasear, pero él no paseaba. Se ganaba la vida mientras los demás dormían tranquilamente... Era el ladrón del pueblo... Un ladrón con muy mala suerte... ¿Qué podía robar en un pueblo pobre?... ¿Los sueños de sus vecinos?... Se preguntaba irónicamente mientras seguía su ronda. Quizás era un capricho del destino. A él le habían robado los suyos...

FIN

6.4.12 14:44


¿Cómo se lo digo?

 

La mujer miró a su marido mientras éste dormitaba tranquilamente en el tranvía que los llevaba de vuelta a la pensión. Algo la inquietaba. Se podía ver en su mirada. El día de excursión a la ciudad de los papas había sido muy largo y estaban agotados de tanto caminar. Todo el santo día visitando iglesias y santos. Pero era el deber de un buen cristiano visitar, al menos una vez en la vida, la cuna de su fe.
Adoración era una devota madre de familia, esposa sacrificada y esposa fiel pese a que su marido Armando no lo fue con ella... Recordaba cada una de las ocasiones que la engañó e, incluso, se marchó para no volver jamás. Fue un seductor en su juventud y, aunque amaba a su mujer con locura, no podía evitar caer en la tentación de conquistar a las mujeres que sentían atraídas por su imagen varonil. Había nacido para ser deseado... Le era imposible ser fiel a una sola mujer... Pero regresaba arrepentido jurando que sería la última vez, que era la única mujer de su vida... Ella siempre le perdonaba...
Aunque los vecinos de su pueblo, Cascales del Cerrillo, no entendían la paciencia de Adoración ante los rumores sobre las aventuras de Armando. Suponían que lo suyo era un amor ciego... y sordo. Ella estaba convencida que lograría cambiarlo. Pero fue el paso de los años quién hizo el milagro.
Ahora ambos peinaban canas. El irresistible Armando se convirtió en un jubilado sin atractivo.
Adoración volvió a mirar a su marido, asegurándose que aún dormía, y correspondió con una tímida sonrisa a la insistente mirada de Jacinto. Temía que se sentase enfrente suyo desde que lo vio subir al tranvía pero, por suerte, los asientos estaban ocupados y se quedó de pie delante sonriéndola.
-Hola Adoración...-Dijo Jacinto con voz dulce y suave.
-Hola Jacinto...-Respondió ella con una mezcla de sentimientos contradictorios. Aún no comprendía porqué sucedió... Siempre lo había visto como el adorable hijo de don Mariano, el boticario del pueblo.
-No he podido olvidar lo nuestro...-Aseguró Jacinto.
-Ni yo...-Confesó Adoración sonrojándose. ¿Cómo podría olvidarlo?. Aquel fin de semana en la ciudad, lejos del pueblo, lejos de su marido, lejos de todos... ¿Porqué tuvo Jacinto que confesarle su amor secreto por ella?... Intentó resistirse a sus halagos con todas sus fuerzas, pero fue inútil. Cayó rendida en sus brazos como fruta madura...


FIN

5.4.12 23:11


Una mala jugada

Carlson, el recluso de la celda número 13, miró desafiante a su carcelero. Llevaban tantos años juntos que no recordaban el momento que se conocieron...
Quizás fue un día de primavera cuando Carlson entró en su celda para cumplir una larga condena... Tampoco se acordaba del motivo... Quizás una pelea callejera por una mujer que acabó mal...
Ahora era otoño y Carlson peinaba canas aunque su mirada seguía siendo desafiante... No le gustaba perder... Perdió a la mujer que amaba, la vida en libertad y la juventud encerrado de por vida...
Pero no iba a perder con su carcelero jugando al ajedrez...


FIN


Inspirado en “Folsom Prison blues” de Johnny Cash

4.4.12 15:21


Vuelvo a escribir

Hola de nuevo,

Ya estoy de vuelta con más relatos... Pero esta vez va en serio...

Slds, Rafa Núñez

4.4.12 15:17


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