* Temas
RELATOS 2012
Promesas de pan
La vida soñada
El ansia
Si fuera
Tu memoria te engaña
El don de la palabra
Me lo dijo Javier
La fina línea
De la vieja escuela
Como la vida misma
Ladrón de sueños
¿Cómo se lo digo?
Una mala jugada
RELATOS 2010
Portate bien
Dulce hogar
Soñar con caracoles
Pánico a las mujeres
Juan Sinamor
Ser hijo único
Fantasmas de papel
Que me busque
Vivir del cuento
El duende de la nieve
La piel fina
Palmaditas en la espalda
La duda ofende
Lecciones de vida
Ilusiones rotas
Sin tiempo que perder
Ver la vida pasar
Nada es lo que parece
El poder de la voz
El pasaje sin nombre
Te lo di todo
Sin mirar atrás
A contracorriente
Familia
El buen hijo
Disculpas del autor
LAS HIEDRAS DEL TIEMPO
Crayon Griffonnage
Ocaso de una ilusión
Baja el telón
El tiempo robado
Deacon Parish
Fuga anunciada
Crayon volverá
El señor Oriol
La lista
La anciana y la sombra
Los hijos del padre tiempo
Un sujeto intrigante
El capitán de Golondrina
Ostras frescas
Pañuelos de papel
Heaven & Hell
El encargo
Don Segismundo
Pensión Rosita
La Beatiful People
Miguel el revolucionario
La nota
El anticuario
Nada importante
El informe
Sergei Petroff
La roja manzana
RELATOS BREVES
Vikingos
Un café por compasión
Un mal momento
Llovía y me mojé
Hernando
Extraterrestres en la Tierra
Don Germán
Soñar es gratis
La hora del té
El sentido de las palabras
El tiempo detenido
La reina
Los gemelos
No me digas
Las cosas a la cara
Gotas de lluvia
Un golpe de suerte
Don Justo
Odio
Rocamora
LA BESTIA DEL DESIERTO
El coronel Villaespina
Caja de sorpresas
Suicidio
Problemas
La biografía
El club
La carta
Un molesto socio
La estrella de cinco puntas
La bestia
NUEVO BLOG
SENTENCIA DE MUERTE
Uno
Dos
Tres
Cuatro
Cinco
Seis
Siete
Ocho
POESIA O NO
Agonía
Cuando me dejaste
La espera
Mariposa de colores
Silencio
MUERTE DE UN TRAIDOR
Ráfagas
Un cadáver
Mister Hardysson
Tomando medidas
El señor Lunter
El chivato
El acuerdo
La llamada de B.W.
El tiroteo
El interrogatorio
Conclusión oficial
La carta
CRÓNICA TELEVISIVA
Buenos días, América
La tempestad crítica
Una tormenta
Una propuesta
Los pioneros
CO2
Felicidad
Utopía
HISTORIAS BREVES
El libro del alquimista
veinticinco de diciembre
Ulcera
El contrato del siglo
La viuda de azul
Solo mía
Yo lo vi
El bueno de Phil
No debimos
La posada del arce
Recuerdos
Conversación
Arcadia
Lontanaza
La sonrisa de la rubia
El hombre inquieto
Contagio
COLORES EXTRAÑOS
Azul fiambre
Amarillo chillón
Blanco ambiguo
Gris clavado
PEQUEÑAS HISTORIAS
Otra copa
El patio
El boxeador que no pudo serlo
El mar
Atrapar el tiempo
Un negocio seguro
La bruja
Arte ambulante
La muñeca deseada
Una mala racha
Como los granos de arena
Amargura
Amigas
Un día de camping
Las reglas
Compañía femenina
La nota justa
Miedo a la soledad
No es culpa mía
Flor de un día
* Enlaces
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mayra
wizard
rodrigo
una senderista
Sandra
homero
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Promesas de pan
Reginald no prestaba atención al discurso del orador. Hacía mucho tiempo que dejó de creer en sus palabras vacías. Daba lo mismo, cambiaban las caras, pasaban los años, pero siempre prometían salvar el mundo... Si les votabas claro está... Una vez lo hizo, cuando era joven y aun creía en sus promesas... Dio su voto al partido del candidato Thomson. Les prometió sacarlos de la miseria construyendo una cárcel en el pueblo, pero, al final, fue el odiado pueblo vecino quién ganó... Para él fue una decepción que le enseñó como eran de verdad los políticos... Pura palabrería sin sentido para engañar a los votantes... Por eso desconfiaba de sus promesas de pan... Sólo esperaba que algún alma caritativa echase una moneda en su cazo... FIN
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La vida soñada
La diferencia entre el sueño y la realidad, entre lo que deseamos y lo que vivimos, si pudiéramos conocerla... Es tan fácil confundir un sueño donde somos el héroe que salva el mundo del desastre... Para despertar de repente convertidos en el villano que tira la bolsa de basura en el contenedor equivocado... Si nuestra realidad es aburrida como la vida de una ostra dejándose llevar por la marea de la vida de roca en roca... ¿Porqué no ser el héroe salvador de la princesa en apuros?... (Aunque ya no quedan)... Ser de sangre azul en vez de llevar un mono azul... La vida deseada, soñada, creada a medida para tí... FIN
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El ansia
El ansia nos priva de difrutar de la vida. Ansia por lo que nos espera, ansia por lo que tememos... Que el cielo nos caiga encima, que no nos despertemos del sueño... Que sea la última noche en esta tierra... Tantos miedos... Tanto placer... Tanto por vivir... Tanto... Fin
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Si fuera
Si fuera posible dar marcha atrás en el tiempo. Que las agujas del reloj retrocediesen a ese momento aciago que deseamos cambiar con todas nuestras fuerzas. Si tuviéramos ese poder... ¿Qué hariamos?. ¿Qué cambiariamos de nuestro pasado?... Quizás ese instante en que fuimos incapaces de retener a nuestro lado a la mujer amada... O, tal vez, elegiriamos ser marineros y recorrer el mundo en lugar de deslomarnos arando la tierra de nuestros antepasados... ¿Elegimos nuestro destino o él nos elige a nosotros?. ¿Echar raices o dejarnos llevar por el viento?. ¿Sólo mirar a la mujer que nos sonrie o ser valientes abriendo una puerta a lo desconocido?. Quizás sea más facil conformarse con la vida que vivimos, pisar sobre las mismas baldosas grises un día y otro también... No sé... A veces desearía romper con todo lo que soy, todo lo que conozco... Todo... Pero al día siguiente me olvido de mis deseos y comienzo de nuevo con la misma ilusión de un niño... Siempre dispuesto a sorprenderme porque, aunque lo parezca, cada día posee un matiz diferente, una brizna de aire, una frase, una experiencia nueva... En eso estamos... Viviendo que ya es mucho... FIN
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Tu memoria te engaña
Como puede ser que estando convencido, seguro del sitio donde dejaste el coche... esa plaza llamada 10-N planta -2... ¿no aparezca tu coche?. La memoria está sobrevalorada... Todos confiamos en que algo tan grande y llamativo como un coche rojo sea fácil de encontrar... pero no aparece y empiezas a dudar de tu memoria... Dudas de la planta en que lo dejaste y recorres con la vista buscándolo con cara seria, intentando disimular que no lo encuentras... que estás perdido en un mar de coches aparcados... Juras y perjuras que sabes donde está, pero tu cabeza arde... ¿No es posible?... Pero lo es... Hasta que lo encuentras donde no debería estar... en la plaza 17-J...
FIN
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El don de la palabra
Dios me hizo con el don de la palabra, bueno quizás mis padres pusieron de su parte... De todas formas aquí estoy en este mundo de voces, colores y gentes. Vago sin rumbo cuando no sé que hacer, sufro cuando hay un momento de vacío en mi vida, cuando tengo por delante horas muertas y no he conseguido anticipar lo que haría... Llegado a ese punto de confusión me asaltan todas las dudas... ¿Qué hacer?. ¿Dónde ir?. ¿Merece la pena?... Si a este estado caótico le sumo un creciente dolor de cabeza... Me encuentro en medio de un ataque de pánico... que dura lo que tardo en decidirme que hacer... Sólo necesito subirme a mi moto y dejar que la carretera me relaje, que vacíe mi cabeza de pensamientos negativos, de dudas existenciales que no tienen solución porque son absurdas... Tendría que lograr ese mismo efecto relajante cogiendo mi bolígrafo y dejar que mi mano trace letras a letras mis pensamientos sobre el papel de esta libreta... Que los demonios que me asaltan y atormentan queden atrapados entre las líneas de esta hoja como los barrotes de una celda retienen al preso encerrado... Me duele la mano... la falta de costumbre... Escribo poco y lo poco que escribo son mis pensamientos, mis dudas y tormentos, pero es la única manera que he encontrado de librarme de ellos... por ahora...
FIN
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Me lo dijo Javier
Dicen que el dolor es bueno... Maldita gracia de un médico que se aburría.... Mejor se hubiera dedicado a curar enfermos.... Yo no me reía... Si este dolor de cabeza no me abandonaba sólo podía convivir con él. Saber que me despertaba cada mañana con su única compañía volvería loco a cualquiera, pero no a mí. Acabé acostumbrandome a ese molesto repiqueteo en mi mente, ese tambor que golpeaba un mono sin compasión... Incluso le puse nombre, Javier. Un día Javier me obligó a salir a la calle, me decía que aquel hombre de bigote oscuro iba a matarme si yo no lo hacía antes... -Me lo dijo Javier.-Expliqué al juez que me condenó por homicidio, pero no quiso creerme, mientras el mono se reía en mi cabeza... FIN
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